Para una piel más suave el truco está en congelar la esponja de maquillaje

El viral del momento en maquillaje es congelar la beauty blender humedecida durante una hora para después maquillarte. Tras una hora en el congelador, la sensación es increíble y la piel queda mucho más sedosa y de aspecto aterciopelado. Pero, ¿qué hay de cierto y de fake en esta práctica? Los pros son que el frío aporta efecto tensor sobre la piel y una pequeña retracción sanguínea que hace que se active la circulación en los tejidos. Visualmente, logra que el tamaño del poro disminuya, pero sólo es una percepción visual.

El principal motivo para no hacerlo es que alteramos el resultado que ofrece este tipo de esponjas. Si el beneficio principal que tienen las beauty blenders es el de dejar la piel con efecto natural, con textura “segunda piel” gracias a su porosidad, si se congela, ese beneficio se pierde porque sus poros quedan taponados. Se pierde también el efecto de luminosidad. ¿A cambio? Se gana en cobertura de producto, ya que la consistencia de la esponja congelada, es más dura.

Al final es cuestión de probar y ver si te gusta el resultado. Es decir, hay que comprobar en cada caso si se ajusta a lo que buscamos, a cada necesidad y al resultado que se quiere lograr. Lo más importante a tener en cuenta si vas a probar esta técnica es que la esponja esté ligeramente humedecida y no empapada. Y sobre todo… ¡no la dejes más de una hora en el congelador porque se puede romper.

 

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