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Cosmética bio, orgánica, eco…¡te sacamos de dudas!

Tienes claro que la cosmética que contiene parabenos, colorantes o aceites minerales no es buena y por eso has decidido incluir en tu neceser productos de belleza más naturales. Sin embargo, casi hay que hacerse un máster para elegir entre bio, orgánico, ecológico… ¡Y no nos extraña que estés hecha un lío porque ni siquiera el sector cosmético lo tiene tan claro! En cosmética, los términos biolgico, ecológico u orgánico están relacionados con la calidad y el proceso de obtención de las materias primas. Los ingredientes de este tipo de firmas deben proceder de agricultura o ganadería ecológica; lo que asegura que sus ingredientes son naturales y que han sido obtenidos utilizando los recursos de manera óptima, sostenible y equilibrada.

  • Cosmética bio u orgánica. Se inspira en el sello de la agricultura Biológica y puede identificarse visualmente con el sello Cosmebio. Ésta al final es un sinónimo de cosmética ecológica, como ocurre en el sector agrícola. También se le llama cosmética orgánica, ya que lo que se conoce fuera de la Unión Europea como ‘organic’, aquí es sinónimo de biológico; lo vivo, obtenido a través de la agricultura biológica, regida por las normas europeas y locales de cada país.
  • Cosmética natural. La base de la fórmula es natural, es decir, que procede de la naturaleza (agua, alcohol o parafina), pero los ingredientes no tienen que proceder de la agricultura ecológica necesariamente.
  • Cosmética ecológica (‘green’, en inglés). Los principios activos que se añaden a la fórmula natural proceden de la agricultura ecológica. Eso sí, el porcentaje de estos ingredientes activos en la fórmula varía según los sellos y los países, por lo que en ocasiones son unos mínimos muy bajos. Además, los sellos de la cosmética ecológica también incluyen preocupaciones sociales, exigencias sobre la sostenibilidad y prohíben el uso de productos sospechosos de toxicidad.
  • Cosmética supraorgánica. Es la última en llegar. Es la que va más allá del debate entre los sellos y se basa en la filosofía ‘libre de…’, pero con una concentración máxima de extractos vegetales ecológicos –todos los ingredientes son activos, incluso la base de la fórmula–, a la vez que proporciona una tolerancia máxima, incluso para las pieles sensibles. ¿Sus ventajas? No necesitan conservantes porque contiene aceites esenciales que actúan como tales, son más económicos y penetran mejor en la piel y en la fibra capilar, debido a que el agua se sustituye por aceites esenciales.
  • Cosmética vegana. No significa que sea ecológica, sino que no utiliza ingredientes procedentes del trabajo de animales, como miel o leche de burra, por ejemplo.

Fuentes informativas: revista ‘Cosmpolitan’

Quinoa: los 10 beneficios que debes conocer

Alcanzó su máxima fama cuando se estableció como un alimento fundamental para los astronautas de la NASA y se ha consagrado como un básico para los deportistas. No hay dudas de que este pseudocereal es considerado un ‘super alimento’, pero… ¿qué es lo que hace que sea tan bueno?

(Del quechua kinúwa o kínua) Planta anual de la familia de las Quenopodiáceas, de la que hay varias especies, de hojas rómbicas y flores pequeñas dispuestas en racimos. Las hojas tiernas y las semillas, muy abundantes y menudas, son comestibles.

Temiendo que se tratase de una moda pasajera, hemos investigado a fondo acerca de sus bondades reales y del por qué ha sido un alimento fundamental en los pueblos andinos durante 5.000 años y, ahora, para millones de personas en todo el mundo. Sus principales ventajas son:

1. Tiene más proteína que cualquier cereal: Entre 12-16 gramos por cada 100. Además, estas proteínas vegetales se consideran de alto valor biológico, ya que contienen todos los aminoácidos esenciales para el ser humano en las proporciones adecuadas.

2. Ideal para veganos: Debido a su nivel en proteínas vegetales, es una fuente muy buena para completar la dieta vegana. ¿Un plus? Puede congelarse y durar una semana cocida en la nevera.

3. Previene enfermedades: Como el cáncer de mama, diabetes de tipo 2, cardiovasculares, gonorrea, y tuberculosis entre otras. Además, como contiene sustancias alcalinas (magnesio, calcio y oligoelementos) se utiliza como remedio natural para esquinces y torceduras. En algunos pueblos de los Andes se aplicaba antiguamente para curar fracturas de huesos.

4. Buena para los diabéticos: Porque además de tener unas condiciones nutricionales óptimas para los que lo son, posee un sabor neutro que puede encajar perfectamente en ensaladas, guisos, postres, desayunos… Lo que posibilita la creación de infinidad de platos en cualquier momento del día.

5. Contiene carbohidratos complejos: Que son más saciantes y mantienen los niveles de energía durante más tiempo que los simples.

6. Posee grasas buenas: Aunque reúne más en comparación con otros cereales, no quiere decir que sea una comida rica en grasas. Además, éstas son de buena calidad y poliinsaturadas, como los ácidos grasos Omega 3 y 6, esenciales para el cuerpo, ya que no puede producirlos por él mismo.

7. Rica en fibra y minerales: Es de destacar el aporte de fibra de la quinoa, siendo de 15 gramos por cada 100, siendo la mayoría de tipo insoluble. Entre los minerales destaca el hierro, calcio, potasio, magnesio, fósforo, zinc, manganeso, pequeñas cantidades de cobre y de litio.

8. Repleta de vitaminas: Del tipo B, C, E, así como tiamina, rivoflavina y niacina.

9. Apta para celíacos: Lo es porque está libre de gluten. Además de que puede usarse como cereal, también puede hacerse como harina, lo que ofrece la posibilidad para hacer productos derivados.

10. Alivia el estreñimiento: Las hojas de la planta pueden hervirse para hacer una infusión que es perfecta para combatir la astricción.

Nota: Debido a sus numerosos beneficios y, por consiguiente, su fama; la quinoa, en sus países productores, ha triplicado su precio y en este momento está sobreexplotada. Ha pasado de ser un alimento fundamental en la dieta de las familias humildes andinas a que no se lo puedan permitir y a pasar a estar sólo presente en los menús de los países ricos.

Fuentes: revista ‘Elle’

Cinco alternativas secretas a la crema hidratante…y de lo más ecológicas

Si tienes la piel, el bolsillo o la conciencia ecológica sensibles, es el momento de pensar en alternativas a las cremas hidratantes de bote.

-Aceite de coco de primera presión en frío

Este aceite vegetal está muy de moda. Es apto para todo tipo de piel, incluso para las pieles grasas y para las sensibles. Nutre, hidrata y aumenta la elasticidad de la piel, es perfecto como bálsamo labial, para combatir el acné, las estrías y las manchas y, además, por su alto contenido en ácido láurico tiene propiedades antivíricas, antibacterianas y antiinflamatorias.

En frío su textura es sólida, pero basta el calor de las manos para que se convierta en un fluido fácil de aplicar en la piel y el cabello.

-Aceite de Sésamo de semillas crudas

Un producto con propiedades muy interesantes: a su capacidad de hidratación hay que sumar otras como ser activador del bronceado. Cuenta con un factor de protección muy bajo, en ningún caso suficiente para esta época del año, aunque sí evita las quemaduras por frío. Por su alto contenido en vitamina E ayuda a combatir los efectos de los radicales libres, es apto para todo tipo de piel y muy beneficioso para el tratamiento de afecciones como la caspa o la psoriasis, que van asociadas a sequedad severa de la piel.

Combinado con aceite de ciprés ayuda a combatir la celulitis y si se añaden unas gotas de menta, se potencia con el efecto frío. Activa la circulación y fortalece las articulaciones por lo que se recomienda para aliviar el dolor de inflamaciones no traumáticas de las articulaciones.

-Aceite de semilla de granada

Tan interesante como el anterior es el aceite de semilla de granada que, además de ser un excelente hidratante, por su alto contenido en ácido púnico tiene propiedades antioxidantes y antienvejecimiento y además favorece la producción de colágeno.

Entre sus virtudes menciona las siguientes: promueve la renovación celular, la regeneración de los tejidos, aporta firmeza a la piel, mejora su elasticidad, reduce la aparición de arrugas, alivia la piel sensible, es rico en vitaminas, polifenoles, minerales y nutrientes, previene la aparición del acné y trata los eccemas, la psoriasis y las quemaduras solares, alivia los dolores musculares y reduce la inflamación.

-Manteca de Karité

Este aceite es un clásico. Es más apropiado para pieles secas, para las que constituye un potente hidratante. Además tiene múltiples propiedades: es un excelente regenerador celular, protege de los radicales libres, es nutritivo, aporta elasticidad en zonas muy secas como talones o codos, restaura la estructura capilar aportando suavidad al cabello y contiene un ligero factor de protección solar que ayuda a prolongar el bronceado. Aplicado durante el embarazo, previene la aparición de estrías.

-Jabón de Alepo

Compuesto de aceite de oliva y de laurel, completamente natural y biodegradable. Se puede usar en la ducha diaria para hidratar todo tipo de piel, también como champú y hasta como espuma de afeitar. El aceite de oliva tiene propiedades hidratantes y antioxidantes, el laurel ayuda a equilibrar las pieles grasas y por sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias y antisépticas, es especialmente beneficioso para pieles sensibles y para tratar eccemas, acné, psoriasis, dermatitis… Y además estéticamente es precioso.

Fuentes: revista ‘Divinity’

7 razones para no exfoliarse a menudo

No es tan imprescindible ni bueno como parece. Y es que abusar de la exfoliación puede ser contraproducente para tu piel. Irrita, deja a la piel desprotegida y puede tener efecto trapa. A pesar de que en ocasiones la piel pide una limpieza de células muertas a gritos, no siempre es necesaria. Incluso puede resultar agresiva y terminar con problemas con los que no contabas, como exceso de sebo, acné o dermatitis.

  1. Para empezar, las células muertas que se acumulan en la superficie de la piel ejercen una función barrera y protectora. Al exfoliar la piel, ésta queda desprotegida y es más vulnerable a factores externos, como el clima o incluso posibles infecciones. Si te salen granitos o notas sequedad, puede que estés exfoliando tu piel demasiado.
  2. La sensación de quemazón, rojeces e irritación desaparece fácilmente, pero no se puede negar que las exfoliaciones más agresivas resultan incómodas para la piel. Y en las pieles más sensibles, la exfoliación diaria puede resultar abrasiva. Si nos exfoliamos a diario no damos tiempo a que la capa de queratina se regenere y podemos sufrir sequedad, grasa, acné o dermatitis.
  3. El coste en salud para la epidermis es demasiado alto y una piel limpia, hidratada, elástica y con un pH saludable muestra el mismo aspecto. El pH de la piel es el nivel de ácido que contiene. Para que nuestra piel esté sana necesitamos mantener ese nivel de acidez, de lo contrario se resecará o volverá más grasa. Para evitarlo, siempre es preferible usar exfoliantes naturales (en lugar de químicos) y con un pH por encima de 3,5.
  4. La piel se exfolia de manera natural cada 28 días, cuando las células más maduras se van desprendiendo. No sería necesario, en la mayoría de los casos acelerar este proceso. Ahora bien para aquellos que viven en ciudades con niveles de contaminación más elevados de lo deseable o para los que quieren una limpieza más profunda, una a dos veces por semana pueden aplicarse una mascarilla de arcilla de acción purificante y ligeramente exfoliante.
  5. Las exfoliaciones físicas se desaconsejan todavía más, ya que además de la irritación que pueden provocar, las micro partículas (de las exfoliantes mecánicas) crean cortes microscópicos sobre las capas externas de la epidermis dejándola más vulnerable.
  6. Una buena limpieza es, en la mayoría de los casos, suficiente. La limpieza en sí es un proceso mecánico que conlleva fricción para la piel y representa una agresión en sí misma. La elección del producto de limpieza adecuado es esencial. Una limpieza rápida por la mañana y una más dedicada por la noche es la única clave para mantener la piel limpia. Y las formulas más compatibles con la delicada composición de la piel son las tradicionales leches limpiadoras que se aclaran con agua tibia y no son espumosas –libres de tensoactivos-
  7. Hay pieles con muchas impurezas o con queratosis pílaris que se pueden beneficiar de una ligera exfoliación química. Lo más importante es valorar el tipo de piel. En pieles sensibles, intolerantes, atópicas o con rosácea la exfoliación no está indicada y puede empeorar la piel. Sin embargo, en pieles sin las características anteriores una exfoliación ligera puede conseguir una piel más luminosa, permitir una mayor penetración de cosméticos como el ácido retinoico y lograr que un tratamiento estético tipo láser o peeling químico tenga resultados más homogéneos.

Fuentes: revista Elle

Pon savia de abedul en tu vida

La savia de abedul es un componente en belleza que lleva presente mucho tiempo. Se considera que es el secreto de muchas mujeres rusas y japonesas para tener la piel tersa y luminosa. Y no es para menos, tiene un montón de propiedades, todas beneficiosas, para tu piel.

En muchos productos aparece con su denominación en inglés ‘Birch Juice’, y es un ingrediente que vas a querer incluir en tus rutinas de belleza por todas estas buenas razones:

  1. Tiene propiedades hidratantes y antienjevecimiento, por lo que prepara a las pieles jóvenes para el paso del tiempo.
  2. Además tiene componentes antibacterianos, potasio y calcio, lo que ayuda a que la piel se mantenga hidratada y jugosa.
  3. Reduce la sensación de sequedad, olvida la piel tirante y las descamaciones.
  4. Favorece la regeneración cutánea, lo que es ideal para cicatrices.
  5. También está recomendada para pieles con acné ya que tiene componentes que realizan una acción purificante.

Fuentes: revista Cosmopolitan

Vida sana y helados, ¿es compatible?

¿Cuáles son los helados más saludables que existen? ¿Por qué?

Los helados se elaboran en base de agua o leche, por ello tenemos que tener en cuenta qué tipo de helado elegir según nuestros gustos, apetencias y preferencias. Aquellos que se realizan con base de agua, son los conocidos como polos o sorbetes y su composición acuosa es cercana al 85-90 %. Por el contrario los que son más cremosos y se elaboran principalmente con crema, leche, nata u otros derivados lácteos, también llevan algo de agua en su composición pero fundamentalmente lo anterior expuesto. En este caso nos tendremos que fijar el tipo de lácteo que hemos elegido si es entero, semi o desnatado.

 En realidad como saludable podríamos decir que ambos, ya que lo que es clave siempre es la cantidad. No es igual tomar más ración de un polo que de un helado cremoso ya que calóricamente los segundos aportan más debido al aporte graso (en función de la leche o nata que hayamos elegido). Éste puede llegar en torno a las 200-250 kcal, teniendo en cuenta una ración de 100 gr.

Además, todos los helados pueden llevar adicionados otros elementos, que los hacen más “ricos” o apetitosos y que alteran su composición nutricional. Estos pueden ser cacaos, frutos secos, concentrados de frutas y vegetales, yemas, edulcorantes, jarabes de glucosa…

En general, esto último es lo que determina que un helado sea más o menos calórico que en realidad la población acaba entendiendo como saludable. Saludable es algo beneficioso para la salud y en este caso el consumo de helados de forma ocasional (como puede ser las estaciones más cálidas) puede ser de ayuda para consumir algunos alimentos de manera extra.

Si uno quiere adelgazar o no engordar…

A priori no existe problema por consumir, insistimos, de forma ocasional, helados. Es importante que a la hora de elegir, tengamos en cuenta lo anteriormente dicho, que los componentes de los helados, más allá del agua, las cremas o leches con las que se elaboran como base, son los que van a determinar el contenido calórico final del producto.

Por ello, si una persona está siguiendo un plan de adelgazamiento o está cuidando de forma más puntual su alimentación o en general toma conciencia de ella, debería tener en cuenta el global de la misma ya que un helado de forma ocasional no va a suponer un desbarajuste de su alimentación.

Para estas personas serían de principal elección los polos o sorbetes, no necesariamente sin azúcar si no son diabéticos, ya que no presentan una intolerancia a este componente. Como segunda opción los más cremosos y con composición normalizada y en el caso de que el consumo, por los motivos que sean, se haya aumentado, sí deberíamos controlar el consumo de grasa del mismo (elegir aquellos elaborados con leche versus nata o crema o con leche desnatada).

En el caso de aquellos con 0% de materia grasa, valoraremos que no se haya incluido otras grasas como palma hidrogenada o aceite de coco para poder dar un aspecto y sabor a helado clásico.

En ocasiones confundimos sin azúcar como sin grasa y este concepto es erróneo y estos helados están indicados para aquellas personas con limitaciones en el azúcar. No quiere decir que las personas que no sean intolerantes a la glucosa no deban tomarlos ya que probablemente lleven otros azúcares y la composición calórica sea la misma.

Aunque si uno quiere engordar de forma saludable…

Desde luego para consumir más calorías no hay que aumentar sólo un grupo de alimentos. Tenemos que ponernos en manos de un Dietista – Nutricionista acreditado, que nos ayude a llevar una alimentación equilibrada en la que el aumento de las calorías venga de todos los grupos de alimentos. No debemos confundir el aumento de peso con el aumento del consumo de ciertos alimentos ligados a este punto, como la comida rápida, los helados, los fritos… Existen muchas formas saludables de aumentar el peso, no es sencillo, y tiene que estar supervisado por un profesional para no incurrir en errores.

¿Existen helados que pueden hacer que uno deje de sentirse hinchada?

En general, la sensación de plenitud o hinchazón puede venir mediado por muchos factores y tendemos a asociarlo a alimentos que tenemos como negativos por su componente calórico. Los helados son un buen ejemplo.

Si hemos descartado, cualquier intolerancia a la lactosa, que puede ser un motivo, o a otro alimento, siempre a través de un alergólogo, deberíamos valorar si los helados o los alimentos que asociamos a esa plenitud, vienen mediados por un aumento de la fibra, el ejercicio físico, una peor postura a la hora de comer u otros factores que influyen en el aumento del peristaltismo (movimientos de contracción del tubo digestivo) y la flatulencia (indisposición debida a la acumulación excesiva de gases en el aparato digestivo).

Y por último, ¿qué helados ayudarían a sentirte con más energía? 

Pueden ser una buena opción ya que en los sorbetes o polos, si son con azúcar ayudan a tener algo de energía momentánea como cuando añadimos algo de azúcar a una bebida. Por otro lado los cremosos, la energía que aportan viene también por las calorías que nos aportan tanto de los lácteos como de los otros componentes que acompañan (cacao, frutos secos…). No debemos olvidar que los helados a base de leche son fuente de calcio y de vitaminas liposolubles, que no tenemos que despreciar, los frutos secos nos aportarían fibra y además sería fuente de minerales como el fósforo y magnesio.

En resumen, el consumo de forma ocasional de helados puede suponer el aporte tanto de vitaminas como de minerales, como el calcio, y en algunas personas puede servir como refuerzo en aquellas dietas más deficitarias de este mineral.

Fuentes: revista Vogue

 

 

Cómo acabar con el cuero cabelludo seco

Sequedad, rigidez y descamación son los tres síntomas más comunes que sufren las personas que tienen un cuero cabelludo seco. Sin embargo, cuidar la alimentación y llevar a cabo una rutina capilar adecuada son gestos suficientes para acabar con este problema. Toma nota de estos sencillos consejos y salvarás tu cuero cabelludo en poco tiempo.

No te olvides de la exfoliación. Es un gesto que previene la pérdida de vigor en el cabello, ya que despeja impurezas y residuos, oxigenando el folículo y evitando que la hebra capilar se vuelva fina y quebradiza. La frecuencia con la que debes exfoliarte depende de los hábitos de la propensión a generar grasa. Si sueles tener brotes acneicos puntuales, este gesto deberá ser semanal. Si estás muy expuesta a la polución urbana, acudes con frecuencia a la pelu, llevas el cabello coloreado o lo has sometido a algún tratamiento químico, es recomendable que lo hagas cada dos o tres semanas. Y si no abusas de productos de ‘styling’, luces un cabello natural y seco, cada mes y medio sería suficiente. Además, ten en cuenta que es importante realizar la exfoliación con movimientos circulares suaves y cepillado previo (mejor con un cepillo de cerdas blandas que no ejerzan mucha tracción) y aclarar con abundante agua, tibia o fría.

Usa un tónico específico. Los tónicos son un buen gesto extra para la salud del cuero cabelludo, pero no son milagrosos. Sin embargo, son buenos como vigorizantes y restauradores, ya que refuerzan la estructura capilar, pudiendo mitigar la fragilidad, la grasa o la caspa. Si sufres un problema concreto, úsalos a diario; si no, utilízalos semanalmente a modo de estimulador.

Elige el champú adecuado. Debes tener cuidado a la hora de escoger tu champú, ya que sus formulaciones pueden contener sustancias irritantes, sensibilizantes e incluso nocivas para la salud del cuero cabelludo. Y si se abusa de ellas, se puede llegar a generar una patología. Si ves que necesitas utilizar un champú terapéutico, no debes alternar su aplicación con la de otro normal, sino que debes utilizarlo hasta que el problema se revierta. Y una vez haya desaparecido, podrás alternarlo durante unas semanas.

Nutre desde el interior. Es evidente que, tanto lo que comes como el estado de tu salud, repercuten en el estado de tu pelo. El déficit de vitaminas, minerales, proteínas e hidratación hacen que el cabello esté más frágil, con tendencia a caerse. Por tanto, llevar una alimentación equilibrada y saludable es sinónimo de pelo bonito. Mientras que la ingesta excesiva de alcohol, algunos alimentos con mercurio, las grasas saturadas de la comida basura y el exceso de azúcar procesado pasan factura a la salud capilar, concluye.

Aplica aceite capilar. Los cabellos secos o muy secos suelen tener un déficit de lípidos, que hace más fragil la fibra capilar. Los aceites más puros de baja densidad, son los más efectivos para nutrir, puesto que son capaces de penetrar hasta la endocutícula (justo debajo e la epidermis) y hacer su trabajo en la cutícula de la fibra (viene a ser como la corteza del pelo. El aceite capilar tiene una doble función: nutrir el cuero cabelludo gracias a los ácidos grasos que contienen y embellecer la fibra capilar. Los más beneficiosos son el de jojoba (nutre y aporta vitalidad y brillo), grosella negra (es fortificante, ilumina y aporta vigor), camelia (proporciona vigor y fortaleza) y el aceite de lavanda (calman purificante y repara).

Usa el acondicionador adecuadamente. Aunque parezca evidente lo debes aplicar solo en el cabello, nunca en el cuero cabelludo, puesto que engrasa y obstruye el folículo si no se retira bien. Además, es importante que no apliques demasiado (una nuez pequeña es suficiente), que te cepilles con un peine de cerdas anchas de madera, que lo dejes actuar entre 5 y 10 minutos y que lo aclares a conciencia. Para cabellos secos, lo ideal es un acondicionador en crema (es más nutritivo) con tensioactivos catiónicos. Un truco es usar este cosmético antes del champú, a modo de mascarilla.

Visita al doctor si es necesario. Siempre que aparezca una molestia en el cuero cabelludo, hay que acudir a un especialista médico. Algunos síntomas de alarma son sangrado, pápulas en un grupo de folículos, costras, descamación, acumulación seborreica excesiva, irritación, dolor, aparición de eritemas en forma de mariposa, picores o placas pegajosas. Cualquier anomalía de este tipo hay que ponerla en manos del tricólogo.

Fuentes: revista Vogue

7 dudas resueltas sobre la depilación láser

¿Me la puedo hacer en verano?

Sí, puedes. A condición de que mantengas después tu epidermis muy bien hidratada, que utilices una protección solar adecuada a tu tipo de piel y que sigas las indicaciones básicas que te den los profesionales que te atiendan.

¿Te has decidido? Ahora, busca un centro médico estético de marca reconocida, con gran experiencia en el sector y en el que trabajen con láser de alta potencia. Porque no todos los láseres son iguales. La efectividad del tratamiento depende de dos factores: que se trate de un láser que garantice una longitud de onda idónea para alcanzar el folículo en la profundidad que requiere (esto es, que solo incida en el vello, no en la piel). Y segundo, que tenga un sistema de enfriamiento que proteja tu epidermis. Ambas circunstancias juntas suponen máxima eficacia en menos sesiones.

¿Duele o no duele?

¿Todavía seguimos con esta duda? El umbral del dolor, es decir, la tolerancia, es diferente en cada persona, aunque depende también de la zona a tratar, de si la piel está sensibilizada y de la situación hormonal en la que te encuentres. Los días previos a la regla estarás más sensible a todo… ¡hasta quitarte una tirita del brazo te va a molestar más en esos días! Pero, sinceramente, si quieres buscar una excusa, ésta no es convincente. Con la tecnología que utilizan en sus centros (los sistemas de refrigeración y de succión que incorporan sus equipos láser) las molestias son mínimas o incluso no existen.

En esta zona sí…pero ¿y en ésta otra?

¡También! La depilación láser se puede hacer en casi cualquier parte del cuerpo: en el rostro, en las axilas, en las ingles… Donde quieras. Eso sí, infórmate bien y acude a un centro con experiencia garantizada. Muchos dermatólogos recomiendan este tipo de depilación para tratar algunos problemas de la piel, como la foliculitis (esos pelitos que se enquistan y que te crispan los nervios), ya que a la vez que elimina el vello, deja una piel suave y lisa. Pero, como en todo, acude a profesionales.

¿La cuchilla es el paso previo?

Sí. Pero tranquila, es para garantizar la efectividad del tratamiento. Antes de cada sesión es importante que te rasures con cuchilla, nunca con técnicas de arranque de raíz (ni pinzas, ni maquinilla eléctrica ni cera de ningún tipo). La razón es que si arrancas el pelo de raíz disminuye la efectividad del láser y la sesión será menos duradera, porque recuerda que es necesario que el haz de luz alcance el folículo piloso. Por tanto, hazlo como te han dicho. Aunque justo antes de la sesión te pases la cuchilla, no llegarás a percibir que tienes más vello, sino todo lo contrario, menos y más débil.

Con el tiempo, ¿el vello vuelve a salir?

No es del todo cierto. Una vez finalizado el tratamiento no volverás a tener vello en la zona. El folículo piloso sobre el que incide el láser (hay que aprovechar la fase idónea del crecimiento de vello para hacerlo) hace que el vello se caiga y ya no vuelva a salir. Pero sí puede suceder que cuando te realices la sesión, algunos folículos no estén activos, no se pueda incidir sobre ellos y luego, por determinadas circunstancias de la vida (como cambios hormonales, embarazo o la toma de ciertos medicamentos) se activen. Esto puede hacer pensar que te vuelve a salir vello, pero no es una afirmación correcta. Si te sucede, siempre te puedes dar una sesión de recordatorio y ¡problema resuelto!

¿Se lo recomiendas a tu chico?

El concepto de estética masculina ha cambiado totalmente y a muchos hombres les molesta ponerse pantalón corto o bañador si tienen pelos en las piernas. Aunque esto no es solo cuestión de estética, también es por higiene y cuidados de la piel. Y si no, pregunta a los ciclistas, runners o deportistas que pasan mucho tiempo al aire libre. El sudor y la crema de protección solar no se llevan bien con el vello.

Si se rasuran, el problema lejos de desaparecer, empeora, porque los pelos enquistados y las heridas por rascado se multiplican. Por eso, cada día más chicos pasan por centros de depilación láser.

¿Son precios para todos los bolsillos?

Si haces la cuenta de todo lo que te has ido gastando en depilación hasta ahora, te van a salir unas cifras sorprendentes. Corta ya con esta dependencia física, emocional y económica. La depilación láser ya no es un lujo solo apto para las rentas más pudientes (pero tampoco hay que fiarse de las gangas del mercado a costa de cualquier cosa). Exige la calidad que tu piel merece, la profesionalidad que esta técnica requiere y la democratización de los precios que tu bolsillo necesita.

 

 

 

Cómo elegir perfumes según la estación del año

Debemos siempre elegir los perfumes según nuestros propios gustos y estilo, pero es innegable que algunos parecen funcionar mejor en algunos momentos del año que otros. Esto no es una casualidad. El calor, nuestro sudor, nuestro estado de ánimo en general y la forma como encaramos nuestro entorno pueden cambiar la percepción de la fragancia. La elección de perfumes según la estación del año no es una cuestión de moda. Es el resultado de una percepción práctica de los aromas.

Primavera

La primavera es la estación del renacimiento. El sol empieza a brillar después de meses escondido entre las nubes, las flores brotan, los arboles recuperan sus hojas y los pájaros cantan. Hay una percepción de ligereza, suavidad e inocencia en el aire. Cuando toca elegir perfumes según la estación del año tenemos que tener presente la forma como éstas cambian nuestro entorno y estado de ánimo. En el caso de la primavera, se destacan las fragancias que aportan la suavidad y frescura de esta estación a nuestro estilo.

Perfumes florales, con notas de lirios, peonías o violetas, por ejemplo, son una buena opción para expresar esta ligereza de una forma femenina. Los perfumes verdes también están adecuados a esta estación, con sus notas a musgo y roble, que recuerdan las densas florestas.

Verano

El verano es la estación del calor, del sol y de las vacaciones. Las fragancias para esta estación deben recordar, por lo menos, una de estas características. Los perfumes afrutados y florales con notas dulces ayudan a ilustrar a través de los aromas el sentimiento general de felicidad, diversión y sensualidad de esta estación. Es también el momento ideal para llevar fragancias tropicales y exóticas más fuertes en honor a las vacaciones bajo el sol en las playas de los trópicos. Y hablando de playa y de mar, ésta es también la estación para llevar perfumes acuáticos, frescos y ligeros.

Otoño

El otoño es una estación intermedia, en la que volvemos a la realidad de nuestras vidas después de la animación del verano y nos preparamos para los meses más fríos del invierno que están a punto de llegar.

Las temperaturas vuelven a bajar y el paisaje queda marcado por colores intensos y profundos como el marrón, el naranja o el rojo de las hojas que caen de los árboles. Como hemos comentado, para elegir los perfumes según la estación del año debes tener en consideración los cambios que se procesan a tu alrededor. ¿Y qué sensaciones despierta otoño? La sensualidad de los colores y el calor. Ésta es la estación para llevar fragancias amaderadas, intensas y sensuales, como el pachulí, sándalo o cedro, por ejemplo, con notas de especias y almizcle.

Invierno

Cuando el clima es inhóspito y no ayuda, le toca a los perfumes emanar calor desde sus aromas. Las fragancias orientales, con aromas de vainilla, canela, especias y hierbas aromáticas, encuentran en esta estación las condiciones ideales para desarrollar sus notas por las bajas temperaturas y así expresarse totalmente.

¿Por qué debes elegir los perfumes según la estación del año?

Seguramente que habrás notado una clara oposición entre perfumes calientes para las estaciones más frías y más frescos para cuando las temperaturas están más altas. Esta distinción no se explica solamente por las sensaciones que despiertan cada estación. La forma como las fragancias reaccionan según las temperaturas es también muy importante.

Por ejemplo, en primavera y verano se aconseja llevar perfumes más suaves y frescos porque los aromas amaderados y orientales pueden intensificarse con la temperatura y el sudor, volviéndose incómodos. Ya en otoño e invierno, las fragancias frescas pueden aportar una sensación fría y perderse entre los fuertes aromas a especias que marcan estas estaciones, particularmente durante las fiestas y celebraciones.

Las estaciones del año no deben condicionar tus opciones y, obviamente, debes elegir los perfumes que te gustan a ti ya que eres tú quien los lleva, pero no dejan de ser buenos indicadores de cuáles son las opciones más adecuadas para exhalar tu belleza en cada momento.

Fuente informativa: Ellas Hablan

Así deberías limpiar el secador y la plancha para tener tu pelo más sano

¿Vosotras limpiáis de forma frecuente el secador y la plancha de pelo? Es necesario hacerlo. Muy necesario. El proceso de mantenimiento es fundamental en las herramientas de styling ya que puede influir en la salud y en la limpieza del cabello, especialmente en el caso de herramientas que aplican calor directo, como planchas o rizadores. En este caso es fundamental mantener las placas lo más limpias posibles para que la aplicación del calor sea la adecuada en todo el cabello.

No olvidemos que tener el pelo limpio –y evitar todos aquellos factores externos que pueden ensuciarlo con facilidad– suele obsesionarnos bastante. De hecho, de poco va a servir que pongas en práctica reglas de oro como dedicar tiempo al aclarado, cepillar de medios a puntas para evitar que la grasa de la raíz pueda extenderse al resto de la melena o usar champús sin parabenos, si no limpias de forma frecuente tu secador y plancha de pelo.

El secador: con un cepillo y agua caliente

La limpieza del secador será visual, es decir, tendrás que llevarla a cabo cuando veas un pequeño residuo de polvo. Esa frecuencia, por tanto, dependerá de lo que lo uses. Pero siempre que observes polvo y pelusa en la zona del filtro tendrás que llevar a cabo este ritual. Desmonta el filtro y con un pequeño cepillo y bajo el chorro de agua caliente con algo de jabón efectúa un ligero cepillado hasta dejarlo limpio. Una vez seco vuelve a montarlo y listo. Y aunque en algún momento pueda darte pereza este paso a paso, recuerda esto: los restos de polvo y cabellos que se alojan en el filtro, además de ensuciar tu cabello, obstruyen la entrada de aire y, por tanto, la potencia del secador disminuye y tardarás mucho más tiempo en secarte la melena.

La plancha: una vez al mes

Se recomienda llevar a cabo la limpieza una vez al mes. No olvidemos, que si la plancha tiene residuos de producto y/o grasa acumulada en las placas, el deslizamiento no será tan suave y podría ensuciar aún más el cabello. Hacer el proceso de limpieza de planchas alisadoras, tenacillas y rizadores es bastante sencillo. Puedes hacerlo o bien con un paño suave mojado y una gota de alcohol o con un algodón y un poquito de alcohol si prefieres evitar el paño húmedo. Hazlo cuando las herramientas estén totalmente frías y con movimientos suaves para evitar dañar las placas.

Fuentes: revista Vogue