Quistes de milium: ¿qué hacer y cómo prevenirlos?

Quizás el nombre no te diga nada, pero los quistes de milium son frecuentes, tanto en personas adultas como en niños y recién nacidos. Se trata de pequeñas bolitas blanquecinas que pueden aparecer en el contorno de los ojos, alrededor de la boca o en las mejillas. No son graves, pero sí resultan antiestéticos. En realidad son pequeños quistes de queratina.

Pueden confundirse, en un primer momento, con espinillas blancas, ya que su aspecto es similar. Pero no se pueden eliminar presionándolos. Además, se diferencian de las espinillas en que no duelen al roce y tampoco muestran inflamación.

Hay ciertos factores que predisponen a padecer quistes de milium, como son la genética, sufrir una quemadura, una exposición solar crónica, el uso prolongado de esteroides, y en muchos casos que veo en la consulta, el mal uso de cosméticos muy grasos o que no son recomendados para el paciente. Es importante también saber que podrían ser secundarios a otras enfermedades cutáneas. Además las personas con piel grasa son más propensas a padecer estas lesiones, pero esto no significa que una piel seca no pueda presentar miliums.

¿CÓMO ELIMINAR LOS QUISTES DE MILIUM?

En primer lugar, si observas algún quiste de milium en tu rostro o sospechas que puedes tenerlo, lo más aconsejable es que acudas a la consulta de un dermatólogo. No es una buena idea intentar eliminarlos apretando en casa, ya que dañaremos la piel más de lo necesario. Estas lesiones no tienen una salida natural, así que no conseguirás sacarla, sin dañar la piel.

Se pueden tratar con retinoides tópicos, extracción con agujas estériles, peelings químicos, electrocoagulación o mediante láseres. Cualquiera de estas opciones hay que hacerlas en una consulta para evitar infecciones.

¿SE PUEDEN PREVENIR?

Según los expertos, una rutina de cuidados adecuada en casa puede ayudar a evitar que aparezcan. Es aconsejable utilizar productos que ayuden a la renovación celular como los peelings superficiales. Activos como el retinol, el ácido salicílico, la gluconolactona o el ácido glicólico, entre otros, pueden servir para prevenirlos. Pero es importante que el uso de estos principios activos se realice bajo las recomendaciones de un dermatólogo, para evitar problemas de irritación.

Es recomendable además la fotoprotección y evitar abusar del bronceado, y la utilización de cosméticos adecuados, según el tipo de piel, no comedogénicos y oil-free. Esto, junto a una higiene diario de la piel y una exfoliación suave semanal (con el producto adecuado) puede servir a modo de prevención.

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