Seis trucos para prolongar el bronceado

Exfoliación

Para conseguir el objetivo de alargar el dorado de la piel, una técnica infalible consiste en exfoliar la piel, que no elimina el tono cogido en verano. A la vuelta de las vacaciones es el mejor aliado para presumir de bronceado perfecto. Porque lejos de la falsa creencia de que borra el dorado de la piel, con el peeling se eliminan células muertas, se unifica tono y se consigue una luminosidad extraordinaria.

Duchas frías

El momento de la limpieza es clave también para prolongar el bronceado. Cuando el agua está muy caliente puede deshidratar la piel, que tiende a estar más débil por la exposición al sol, y puede provocar que se pele. Olvídate de los baños calientes y apuesta por duchas tonificantes y revitalizantes con agua fría que cuidan el bronceado. Además, ayudan a mejorar la circulación sanguínea.

Prolongador del bronceado

Otro paso recomendado por los expertos es usar cosméticos específicos que aceleren la producción de melanina o estimulen su síntesis. Utilizar un buen prolongador de bronceado es sinónimo de seguir con el mismo tono de julio, en septiembre, a pesar de no salir de la oficina.

Hidratación

La base para que la piel tenga ese aspecto terso y saludable es la hidratación, especialmente importante después de la exposición al sol, las sales del mar y el cloro de las piscina. Cuando la deshidratación acecha, la piel se desescama y amenaza con eliminar el tono bronceado. Cuanto más hidratada y nutrida la tengamos, más va a durar el bronceado.

Autobronceador

Pero puede que no te hayas planteado usarlos después de las vacaciones, pero si se recurre a ellos una o dos veces por semana ayudan a prolongar el bronceado. Las nuevas fórmulas ni manchan, ni huelen, ni dejan ronchas o efecto bote. Eso es cosa del pasado pero se debe exfoliar antes e hidratar después.

Alimentación

Además de cosméticos específicos para prolongar el bronceado, nada como beber agua e incluir en la dieta alimentos que, por sus propiedades, son capaces de estimular la melanina de la piel. Alimentos ricos en betacarotenos, como la zanahoria, el tomate, la calabaza. Además, ayudan a prevenir el daño celular. Los alimentos con un alto poder de vitamina C, como los cítricos, naranjas, fresas, kiwis, son grandes antioxidantes. La vitamina E, presente en los frutos secos o legumbres, facilitan el bloqueo de los radicales libres y hacen que la piel luzca más luminosa y elástica.

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