Ocho mitos sobre la piel en verano

1- Retinol y verano son antónimos: no pueden ir nunca juntos. FALSO

El retinol no es fotosensibilizante, no hace que la piel se vuelva más sensible al sol, pero esto hay que tratarlo con matices. Aquí es donde hay que profundizar, el retinol como principio activo no, pero sus efectos sí que lo son: que te peles, que tengas la piel más enrojecida, más si estás en pleno proceso o llevas poco tiempo usando retinol.

Pero otra cosa es que lleves meses de tratamiento y la piel ya no esté pasando ese proceso, no en resumen, que ya no esté en proceso de descamación o sin las capas protectoras que tiene de costumbres porque el tratamiento está más que asimilado. Si es este caso, no hay problema para usar retinol en verano.

Si tienes ganas de empezar a usarlo lo recomendable es esperar a después del verano porque no sabemos a ciencia cierta cómo va a reaccionar la piel, pero seguramente se enrojecerá y estará más sensible, por lo que los rayos de sol, no serán los mejores aliados de nuestro rostro al comienzo de este tratamiento. Por supuesto, aunque la piel esté acostumbrada y siempre jamás, el protector solar al día siguiente después de limpiar la piel: es sagrado.

2- Debería agendar tratamientos como peeling, láser y otras técnicas de renovación para después del verano. VERDADERO

El motivo de que el láser haya que utilizarlo con más cuidado en época de sol es porque la mayoría de láseres son selectivos para ser captados por un color en concreto; cuando la piel está bronceada esta aparatología tiene más dificultad para distinguir colores. Además, después del láser se suele generar cierta inflamación, enrojecimiento y costras que necesitan no ver el sol para evitar las manchas, algo que se puede extrapolar a los peeling medianamente potentes.

3- Puedo seguir exfoliándome. VERDADERO (pero con matices)

No es momento de abusar, pues la radiación solar sensibiliza la dermis, pero no hay que abandonar el gesto. Bastará con elegir un exfoliante mecánico, con micropartículas, en lugar de químico, y utilizarlo con cuidado (evitando por supuesto hacerlo si nos hemos expuesto demasiado al sol, algo que no debería suceder).

4- Si estoy usando ácidos y voy a exponerme al sol, es mejor suspender el tratamiento. VERDADERO

No es lo mismo que estemos en plena rutina normal: ir a trabajar, recoger a los niños o quedar a tomar algo, que cogerse unos días de vacaciones y saber que nuestro mayor tiempo del día lo vamos a dedicar a estar en la playa o en la piscina, es decir, que nuestra piel va a estar constantemente recibiendo los rayos del sol y vamos a tener que ser muy cuidadosos y conscientes de la reaplicación de la crema solar cada vez que nos sequemos y salgamos del agua o cada dos horas si no nos mojamos.

Ahí entonces  sí que es mejor pausar el tratamiento durante esos días porque la incidencia de los rayos solares es mayúscula. Será recomendarle que nos enfoquemos más en proteger y aportar los antioxidantes necesarios para reparar el daño solar después de la exposición y limpiar bien la piel tanto por la mañana como por la noche, aunque no nos hayamos maquillado.

5- Puedo seguir usando mi protector solar habitual también en verano. DEPENDE

Lo que hay que revisar son varias cosas: por supuesto, el estado y la fecha de este producto y que esté en buenas condiciones (el frasco o bote indicará cuánto tiempo puede estar abierto preservando todas sus cualidades, suelen ser 6 o 12 meses). Hay que tener mucho cuidado con usar las mismas cremas solares de un año para otro, la fórmula puede dañarse y perder efectividad aunque aparentemente el producto tenga la consistencia o el olor habitual y que consideramos normal.

Otra de las cuestiones a evaluar es que este protector solar facial tenga resistencia al agua y que sea de SPF50, en invierno, mucha gente suele bajar a SPF30 o incluso a factores con protecciones más bajas. No solo esto, algunos protectores son los famosos protectores solares urbanos, estos suelen no hacer frente a todos los tipos de rayos (UVA y UVB), tenemos que usar el que proteja de ambos tipos.

6- No hace falta que me proteja los labios del sol. FALSO

Los labios tienen una piel bastante sensible y estos se afinan con el paso del tiempo. Pierden hidratación y colágeno, haciendo que su aspecto sea deshidratado y fino. Uno de los factores que aceleran ese envejecimiento prematuro de la piel es el sol, no es ninguna novedad.

Pero si evitamos que los labios se unan a ese proceso con un cacao o bálsamo con SPF50 que sea nutritivo y además nos repare, mejor que mejor. Pero esta no es la única zona olvidada: el escote y las manos son las otras dos que siempre tienen menos atención y luego es donde la edad se delata, como en el cuello. La protección solar no puede ir en todo el cuerpo menos en estas zonas porque la diferencia del estado de la piel entre los labios, las manos, el escote o el cuello y el resto de zonas: es increíble.

Mejor prevenir que curar, así que si estás a tiempo, una buena protección solar desde joven es el mejor tratamiento antiedad a nivel tópico. No te olvides de los pies tampoco, se queman con facilidad. Un aliado para protegernos desde el interior: las cápsulas de nutricosmética, eso sí, no sustituyen la protección solar en formato de crema, solo son una ayuda.

7- Como en verano no me maquillo, no hace falta que me limpie la piel. FALSO

Este es uno de los mitos que más se creen. Como no llevamos los ojos pintados para ir a la playa, pintalabios o base de maquillaje y estamos a remojo la mayor parte del tiempo, no hace falta hacer la doble limpieza: error y garrafal. La suciedad se sigue acumulando exactamente igual durante el día, incluso más porque el mar o la piscina también dejan residuos.

La crema solar se elimina con limpiadores de base oleosa y el resto de suciedad con jabones específicos de base acuosa. Por tanto: la doble limpieza tiene que seguir teniendo su lugar hagamos lo que hagamos.

8- Las brumas pueden ayudarnos a mantener la salud de nuestra piel en verano. VERDADERO

Pero no solo eso, ahora mismo tenemos algunas con una carga de tratamiento bastante interesante. Siempre nos aportan las clásicas de agua termal, pero tenemos la gran suerte de la cosmética avance a pasos agigantados. Ahora mismo contamos con brumas que tienen ingredientes como la niacinamida, el ácido hialurónico y que además tiene protección solar. Nos ayudan a refrescarnos, hidratar nuestra piel y también a calmar nuestra piel. En verano se agradecen muchísimo. Son muy cómodas y se pueden llevar en el bolso, también para ambientes secos o aires acondicionados.

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.