Los mejores consejos para cuidar las manos agrietadas

Las usamos para absolutamente todo: para cocinar, para aplicarnos nuestros productos de cuidado facial, para dibujar, para limpiar, para sacar al perro de paseo, para jugar con nuestros hijos, para leer o para dar ‘me gusta’ a las publicaciones. A diario, nuestras manos son nuestra herramienta de trabajo más preciada y, por tanto, están expuestas a todo tipo de agresiones externas. Además, su lavado frecuente y el uso de geles desinfectantes, cuyo uso se ha disparado en los últimos meses, deterioran su barrera de protección natural y las vuelven aún más vulnerables a dichas agresiones.

Eel problema del lavado tan frecuente y del uso de los geles hidroalcohólicos es que éstos producen alteraciones en la capa lipídica de la piel, que es arrastrada por el uso de los tensioactivos presentes en el jabón y alterada por la presencia de alcohol en los geles desinfectantes. Esta capa lipídica normalmente se va regenerando por sí misma con cierta rapidez pero, si empleamos los productos anteriormente mencionados en exceso, el problema es que no damos tiempo a que se reestablezca ese equilibrio natural. ¿La consecuencia más inmediata? Aumenta la probabilidad de aparición de pequeñas fisuras en la capa más superficial de la piel.

Además, este no es el único daño que provocan esos componentes. En palabras de la experta, ocurre exactamente lo mismo con la flora cutánea que tenemos en la piel de manera natural: con los lavados frecuentes y también por la acción del gel hidroalcohólico, la flora cutánea se altera y deja de protegernos como barrera, que es su función natural. Una de las agresiones contra las que nos protege es, por ejemplo, la causada por los alérgenos, por lo que su deterioro llevaría potencialmente asociado un aumento de dermatitis irritativas y de contacto.

Por fortuna, la solución a tales males es rápida y sencilla: mantener las manos en buen estado depende de una buena hidratación y, por tanto, es tan fácil como hacerse con una buena crema y aplicarla de manera regular. Lo recomendable es hacerse con una que tenga propiedades regeneradoras y ultra hidratantes y aplicarla tras cada lavado para ayudar a prevenir la irritación, las grietas y la sequedad. Existen ciertos ingredientes que nos pueden ayudar mejor que otros a conseguirlo, como es el caso, por ejemplo, de las vitaminas E y C, de alto poder antioxidante. Los prebióticos estimulan y protegen la microbiota cutánea, previniendo la aparición de bacterias patógenas y defendiendo el sistema inmunitario de la piel.

Los denominados aceites pesados son excelentes para combatir las manos agrietadas, ya que ayudan a crear una capa sobre la piel de manera que su humedad se mantenga. Dentro de esa categoría entrarían, entre otros, el aceite de coco, de germen de trigo o de oliva, aceites minerales o la tan venerada manteca de karité. Además, tampoco deberíamos olvidarnos de ingredientes reparadores, como el aceite de rosa mosqueta, palmarosa o caléndula.

Para potenciar aún más el efecto de la crema hidratante se debe aplicar una capa gruesa de crema sobre la piel (a modo de mascarilla) y cubrir las manos con guantes de seda, de gel de algodón o de látex para ayudar a que la piel dañada se regenere mucho más rápido. Lo recomendable es dejar actuar la crema durante unos quince o veinte minutos y repetir el tratamiento hasta tres veces por semana. Por otro lado, también sería aconsejable mezclar la crema de manos con unas gotas de aceites vegetales, para enriquecerla. Las cutículas y las uñas también se van a ver afectadas por la falta de esa grasa que existe de manera natural en la piel, apareciendo más secas y deterioradas. Para combatirlo, se pueden aplicar esos aceites en cutículas y uñas (sin esmaltar, eso sí).

Si no tienes ninguna crema de manos a tu alcance y te es imposible hacerte con una en este preciso momento, no desesperes. También existen algunos remedios caseros que pueden ayudarte a aliviar y mejorar el aspecto de tus manos:

  1. Para las manos agrietadas, un remedio infalible es, cada noche, antes de acostarnos, ponerlas a remojo en un bol de leche (fría o tibia) durante cinco minutos. Otra opción sería ponerlas a remojo en zumo licuado de pepino.

  2. Para equilibrar el pH de la piel tras el uso de geles hidroalcohólicos, puede utilizarse vinagre de manzana. Se diluye una cucharada en un vaso de agua y se enjuagan las manos con esta solución, que ayuda a eliminar los efectos negativos de la alcalinidad.

  3. Para complementar con el jabón, se recomienda tener un bol con una pequeña cantidad de copos de avena cerca del lavabo y, con las manos humedecidas, frotar los copos contra las manos y enjuagar después. La avena no sustituye al jabón tradicional ni tiene propiedades antibacterianas relevantes, pero aporta suavidad y evita la sequedad.

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