Cuatro trucos de belleza que pasan de madres a hijas

Mucho es lo que debemos a nuestras madres -y ellas a las suyas-, también en cuestión de consejos y trucos de belleza. Ellas fueron las primeras que nos dijeron que deberíamos usar fotoprotector solar durante todo el año, las que nos enseñaron a emplear la barra de labios en las mejillas a modo de colorete, y de las que aprendimos, viéndolas día a día frente a su tocador preparándose para afrontar la jornada, todos los secretos beauty que ahora todavía seguimos a rajatabla o que, quizá, incluso hemos enseñado ya a nuestras hijas. Y es que hay cosas que son totalmente atemporales, ajenas a las tendencias y que, por mucho que avance la cosmética, permanecen intocables porque son trucos tan infalibles que siempre se están pasando de unas a otras. No solo eso, también hemos aprendido de ellas que hay determinados activos de toda la vida que son infalibles, como el aceite de oliva, que es antioxidante por su riqueza en polifenoles.

Lección #1: mejor prevenir que curar

El clásico dicho tiene mucho sentido también en belleza, y nuestras madres lo saben. Porque lo más efectivo para combatir los signos del envejecimiento es cuidar la piel desde que somos jóvenes, de manera que lleguemos a una edad más avanzada con la dermis en el mejor estado posible. Al fin y al cabo, el deterioro prematuro se suele producir por factores externos, así que nada mejor que empezar cuanto antes una rutina que restaure y proteja la piel. Un buen sérum y una crema hidratante anti-edad son perfectos tanto para prevenir como para tratar.

Lección #2: nunca te vayas a la cama sin desmaquillar

Una máxima que nuestras madres siempre nos han repetido: el maquillaje nunca debe acompañarte a la cama, puesto que obstruye los poros y evita que la piel pueda regenerarse durante la noche, provocando a corto plazo una textura irregular y otros problemas como el acné y, a largo plazo, un envejecimiento acelerado. No solo hay que desmaquillarse, sino que hay que hacerlo muy bien para que no quede ni gota de maquillaje, y para ello, un agua micelar es el producto perfecto.

Lección #3: el aceite multiusos es tu mejor amigo

La capacidad multiusos de muchos aceites es uno de esos secretos de toda la vida que se van pasando en todas las familias. Y es que prácticamente cada persona tiene uno o varios trucos de belleza distintos para estas fórmulas oleosas, siendo uno de los más populares el de extenderlo por todo el cabello -una o dos veces a la semana- a modo de mascarilla reparadora y nutritiva. ¿Otras posibilidades? Aplicarlo en la piel después de la ducha para hidratarla en profundidad y darle un glow muy bonito, o, si eres de rostro seco, mezclar unas gotas con tu crema para intensificar sus cuidados. Eso sí, mejor si usamos un aceite de belleza específico para estos usos.

Lección #4: no descuides las zonas olvidadas

Cuidar el rostro es importante, pero también lo es el resto del cuerpo. Hemos crecido viendo cómo nuestras madres se metían en la cama y siempre, antes de apagar la luz, se aplicaban la crema de manos que guardaban en la mesilla de noche. Y es que las manos son unas de las grandes olvidadas, pero debemos recordar que son capaces de desvelar el envejecimiento cutáneo incluso antes que el rostro, puesto que están constantemente expuestas a todo y no suelen recibir los cuidados necesarios. Así que una buena crema nutritiva es imprescindible, al igual que lo son otros cosméticos para zonas concretas, como el contorno de ojos.

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