Cómo acabar con el cuero cabelludo seco

Sequedad, rigidez y descamación son los tres síntomas más comunes que sufren las personas que tienen un cuero cabelludo seco. Sin embargo, cuidar la alimentación y llevar a cabo una rutina capilar adecuada son gestos suficientes para acabar con este problema. Toma nota de estos sencillos consejos y salvarás tu cuero cabelludo en poco tiempo.

No te olvides de la exfoliación. Es un gesto que previene la pérdida de vigor en el cabello, ya que despeja impurezas y residuos, oxigenando el folículo y evitando que la hebra capilar se vuelva fina y quebradiza. La frecuencia con la que debes exfoliarte depende de los hábitos de la propensión a generar grasa. Si sueles tener brotes acneicos puntuales, este gesto deberá ser semanal. Si estás muy expuesta a la polución urbana, acudes con frecuencia a la pelu, llevas el cabello coloreado o lo has sometido a algún tratamiento químico, es recomendable que lo hagas cada dos o tres semanas. Y si no abusas de productos de ‘styling’, luces un cabello natural y seco, cada mes y medio sería suficiente. Además, ten en cuenta que es importante realizar la exfoliación con movimientos circulares suaves y cepillado previo (mejor con un cepillo de cerdas blandas que no ejerzan mucha tracción) y aclarar con abundante agua, tibia o fría.

Usa un tónico específico. Los tónicos son un buen gesto extra para la salud del cuero cabelludo, pero no son milagrosos. Sin embargo, son buenos como vigorizantes y restauradores, ya que refuerzan la estructura capilar, pudiendo mitigar la fragilidad, la grasa o la caspa. Si sufres un problema concreto, úsalos a diario; si no, utilízalos semanalmente a modo de estimulador.

Elige el champú adecuado. Debes tener cuidado a la hora de escoger tu champú, ya que sus formulaciones pueden contener sustancias irritantes, sensibilizantes e incluso nocivas para la salud del cuero cabelludo. Y si se abusa de ellas, se puede llegar a generar una patología. Si ves que necesitas utilizar un champú terapéutico, no debes alternar su aplicación con la de otro normal, sino que debes utilizarlo hasta que el problema se revierta. Y una vez haya desaparecido, podrás alternarlo durante unas semanas.

Nutre desde el interior. Es evidente que, tanto lo que comes como el estado de tu salud, repercuten en el estado de tu pelo. El déficit de vitaminas, minerales, proteínas e hidratación hacen que el cabello esté más frágil, con tendencia a caerse. Por tanto, llevar una alimentación equilibrada y saludable es sinónimo de pelo bonito. Mientras que la ingesta excesiva de alcohol, algunos alimentos con mercurio, las grasas saturadas de la comida basura y el exceso de azúcar procesado pasan factura a la salud capilar, concluye.

Aplica aceite capilar. Los cabellos secos o muy secos suelen tener un déficit de lípidos, que hace más fragil la fibra capilar. Los aceites más puros de baja densidad, son los más efectivos para nutrir, puesto que son capaces de penetrar hasta la endocutícula (justo debajo e la epidermis) y hacer su trabajo en la cutícula de la fibra (viene a ser como la corteza del pelo. El aceite capilar tiene una doble función: nutrir el cuero cabelludo gracias a los ácidos grasos que contienen y embellecer la fibra capilar. Los más beneficiosos son el de jojoba (nutre y aporta vitalidad y brillo), grosella negra (es fortificante, ilumina y aporta vigor), camelia (proporciona vigor y fortaleza) y el aceite de lavanda (calman purificante y repara).

Usa el acondicionador adecuadamente. Aunque parezca evidente lo debes aplicar solo en el cabello, nunca en el cuero cabelludo, puesto que engrasa y obstruye el folículo si no se retira bien. Además, es importante que no apliques demasiado (una nuez pequeña es suficiente), que te cepilles con un peine de cerdas anchas de madera, que lo dejes actuar entre 5 y 10 minutos y que lo aclares a conciencia. Para cabellos secos, lo ideal es un acondicionador en crema (es más nutritivo) con tensioactivos catiónicos. Un truco es usar este cosmético antes del champú, a modo de mascarilla.

Visita al doctor si es necesario. Siempre que aparezca una molestia en el cuero cabelludo, hay que acudir a un especialista médico. Algunos síntomas de alarma son sangrado, pápulas en un grupo de folículos, costras, descamación, acumulación seborreica excesiva, irritación, dolor, aparición de eritemas en forma de mariposa, picores o placas pegajosas. Cualquier anomalía de este tipo hay que ponerla en manos del tricólogo.

Fuentes: revista Vogue

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