Ayuno cosmético: ¿es bueno este ‘detox’ viral para tu tipo de piel?

Qué es el ayuno cosmético

En realidad, el skin fasting no es tan novedoso como las usuarias de TikTok creen: se trata de una evolución del minimalismo cosmético de las japonesas o, lo que es lo mismo, emplear únicamente los productos básicos mañana y noche, y dejar aquellos con activos más potentes -como el retinol o la vitamina C- para ocasiones puntuales. Puede entenderse como una versión más radical del skin cycling, una propuesta que también fue viral y que aboga por crear ciclos de cuatro noches con distintas rutinas, limitando la exfoliación a la primera de ellas y el retinol, a la segunda.

El ayuno cosmético va a un paso más allá ya que no establece este calendario ciclíco, sino que apuesta por emplear a diario solo limpiador, crema hidratante y protección facial. El resto de productos deberían aplicarse de forma puntual, por ejemplo, una vez por semana. Sin embargo, este método no es beneficioso para ciertas pieles, tal y como explican los profesionales.

Cuándo el ayuno cosmético sí es aconsejable

En pieles más sensibilizadas, sí es beneficioso que determinados principios activos se usen de forma espaciada, ya sea porque esa piel no los admite de manera continuada o porque sigamos un proceso de asimilación para que el tejido se acostumbre a ese activo. Esto suele ocurrir, por ejemplo, con retinoides, alfahidroxiácidos, betahidroxiácidos o ciertas formas de vitamina C.

Además de esos activos, algunos exfoliantes también son objeto de aplicarse de forma puntual: Por ejemplo, determinadas formulaciones a partir de ácidos exfoliantes o con exfoliantes granulados, no recomendamos usarlas más de dos o tres veces por semana. Si se hiciera, se debilitaría la función barrera de la piel al presentarse una sobreexfoliación, lo que puede desencadenar en procesos de acné o de hipersensibilidad cutánea.

Cuándo el ayuno cosmético es un error

Sin embargo, como todo en cosmética, no existe un principio universal y la pauta a seguir siempre depende del tipo de piel que tengamos y de cómo reacciona a los productos. Por ejemplo, en una piel que ya esté acostumbrada al retinol, no tiene sentido dejar de aplicarlo a diario. Con esto, solo conseguiremos una ralentización de su efecto en la piel.

La piel tiene una serie de biorritmos que hacen que repita sus funciones a diario. Si hacemos rutinas de alternancia cosmética, podemos producir que no trabaje óptimamente e incluso que se altere con los diferentes cambios, induciendo a desequilibrios en la función barrera, pudiendo desarrollar un exceso o una falta de lípidos, por citar algún ejemplo. Por eso, siempre deberá ser nuestro dermatólogo quien nos dé el ritual más adecuado.

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