Acupuntura facial antiaging

El envejecimiento de la piel es una de las preocupaciones principales en lo que a estética se refiere. Para evitarlo, el uso de cremas antiarrugas es el principal recurso, pero existen tratamientos e intervenciones muy solicitadas a la hora de quitarle años a nuestro rostro.

Sin embargo, no solo existen los servicios de la medicina estética. También hay técnicas naturales, poco invasivas y más económicas.

En este sentido, destaca la acupuntura facial, una práctica milenaria originaria de la medicina tradicional china muy recurrente para tratar problemas de salud y dolores musculares, con unos beneficios muy notables también para la piel.

Este método es menos agresivo que otros tratamientos que requieren infiltraciones como el ácido hialurónico y el aclamado bótox. Es indoloro, seguro y una alternativa más barata frente a las cirugías estéticas y los liftings. Además, no requiere un periodo de recuperación posterior ni deja marcas.

¿En qué consiste la acupuntura facial?

En la acupuntura facial se realizan punciones con microagujas, más finas que las que se utilizan para la acupuntura corporal. Estas se clavan en puntos muy específicos de la cara, en función de las necesidades del paciente.

Su efectividad reside en que la aguja perfora la piel y las punciones tensan la dermis, estimulando notablemente la producción de colágeno y elastina, que rellena las arrugas. Como resultado, la piel se ve más tersa, lisa y firme.

La acupuntura facial es un método antienvejecimiento de lo más efectivo. Los efectos son visibles desde la primera sesión, pero es tras varias intervenciones cuando todo su potencial antiaging sale a relucir, pues los resultados son acumulativos. Al contrario de lo que pueda parecer, este tratamiento es rápido e indoloro. De hecho, es un momento de autocuidado muy relajante, de paz y bienestar.

Los beneficios de la acupuntura facial

La mayor ventaja de la acupuntura facial es que combate y previene el envejecimiento de la piel del rostro, las arrugas, líneas de expresión y la flacidez. Deja un cutis más saludable y radiante. Incluso logra atenuar la apariencia de los poros, las cicatrices y del acné.

Las punciones activan la circulación sanguínea, dejando una piel con un tono más uniforme y luminoso. Gracias a la producción de colágeno y la elastina, las arrugas de la cara se rellenan, desde el contorno de los ojos y párpados hasta la frente, pasando por el surco nasogeniano (el límite que une entre la mejilla, la nariz y la boca).

También es un aliado a la hora de disipar las bolsas y ojeras, así como aliviar la hinchazón, relajar y definir las facciones de la cara y la papada. No en vano, se considera que el masajeador facial Gua Sha es un predecesor de la acupuntura facial, por su capacidad de moldear y reafirmar la expresión facial.

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