Aceite de nuez: propiedades, beneficios y cómo usarlo

Sinónimos de bienestar y de belleza, los aceites vegetales se han convertido en el mejor aliado para cuidar la piel y el cabello. Nuestro último descubrimiento es el aceite de nuez, de momento poco conocido en cosmética. Seguramente has oído hablar de los beneficios para tu salud de incluir en tu dieta nueces (previenen enfermedades cardiovasculares, mejoran la circulación sanguínea, son antiinflamatorias, cuidan el cerebro y son antioxidantes), pero, además, el aceite que se extrae de ellas tiene también múltiples propiedades para la piel y el cabello.

Como todos los aceites vegetales, el aceite de nuez es rico en ácidos grasos esenciales Omega-3, entre ellos oleico, linoléico, palmitoléico y esteroles, que mejoran la hidratación, reparan, regeneran la piel y previenen la inflamación de los tejidos. También contiene vitamina E, con propiedades antioxidantes y antiedad.

¿Para qué sirve?

El aceite de nuez sirve para cuidar tanto la piel del rostro y del cuerpo, como el cabello. En la piel ayuda a mantener la hidratación y nutrición, haciendo que esté más elástica, y por lo tanto joven. También es un aliado para prevenir su envejecimiento, gracias a su poder antioxidante. Es ideal para mantener las pieles maduras y secas, pero también las cutículas de las uñas que tienden a resecarse. En cuanto al cabello, el aceite de nuez sirve para mejorar el pelo seco, dañado y teñido, prevenir las puntas abiertas y combatir el encrespamiento.

¿Cómo se usa el aceite de núez?

El aceite de nuez es bastante parecido al aceite de almendras, con la diferencia de que es más ligero y se absorbe antes. Por ello es muy útil como aceite de masaje, para aplicar en cualquier parte del cuerpo. Si quieres usarlo en el rostro, es mejor combinarlo con tu crema, añadiendo una o dos gotas, cuando notes la piel seca o en días muy fríos, para evitar la deshidratación. En el cabello, puedes aplicarlo solo, de medios a puntas, o añadiendo unas gotas a tus productos habituales: champú, acondicionador o mascarilla. En las cutículas, úsalo solo, igual que en zonas muy resecas del cuerpo, por ejemplo, los talones o los codos. Recuerda que los aceites cunden mucho, así que no necesitas aplicar demasiada cantidad para disfrutar de sus beneficios.

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