¿Cómo reconocer un perfume falso?

Todos, en algún momento, nos hemos encontrado con el perfume de moda a un precio de saldo en alguna pequeña tienda, en un top manta, en un mercadillo y, por supuesto, en internet. Esa posibilidad de acceder al lujo pagando poco dinero resulta muy interesante, y más ahora, cuando la lista de regalos por comprar parece interminable. Sin embargo, como dice el refrán, nadie vende duros a cuatro pesetas y lo más probable es que se trate de falsificaciones.

Las explicaciones que dan los vendedores para justificar estos ofertones increíbles de creer son tan fantasiosos como sus precios: que son restos de temporadas anteriores o ediciones limitadas que ya no pueden volver a sacar a la venta, que tienen alguna pequeña tara, que proceden de restos de stock…

Las consecuencias de comprar un perfume falso son de lo más variado y ninguna es buena. No solo por las pérdidas económicas que causan, sino porque las mafias los utilizan para blanquear dinero procedente del tráfico de armas, de drogas e incluso de personas. Y, por si fuera poco, pueden provocar alergias, irritaciones, manchas o despigmentaciones de la piel, problemas que son más difíciles de solucionar porque el médico no podrá saber exactamente con qué se ha hecho ese perfume y qué es lo que está dañando la piel.

Lo bueno es que saber si un perfume es falso o no es más fácil de lo que parece, si tenemos en cuenta estos trucos de Stanpa, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética:

  • Lo primero en lo que nos tenemos que fijar es en el envase. El papel celofán en el que va envuelto el perfume auténtico se ajusta al estuche como una segunda piel, mientras que en el falso hay aire entre ambos, por lo que cruje y hace ruido cuando lo frotamos. Lo más habitual es que el papel transparente sea de mala calidad, algo que se nota nada más tocarlo, y que esté mal plegado.
  • Otra pista nos la da el cartonaje del interior de la caja. En el falso es de mala calidad y no se adapta lo más mínimo a las formas del frasco. Esto no ocurre en el auténtico, ya que es fundamental que encaje perfectamente para evitar que se dañe durante el transporte.
  • El frasco también delata al instante una falsificación. Los auténticos se suelen hacer con un único molde, y en caso de que se utilicen dos, se pule perfectamente para que no se noten los puntos de unión y sea suave al tacto. El falso es más rugoso y ‘canta’ donde se han juntado las dos piezas.
  • Otro detalle en el que nos tenemos que fijar en es la cánula, es decir, el tubito que permite pulverizar el perfume. Cuando es auténtico, es tan fina que prácticamente no se ve dentro del frasco, mientras que en el falso se ve de lejos. Además, en el auténtico está ligeramente curvada para aprovechar hasta la última gota, mientras que en el malo está muy doblada. Además, la cánula del perfume falso suele interactuar con el líquido y terminan aumentando aún más de tamaño con el paso del tiempo.
  • Y un último truco muy curioso: si agitamos un perfume auténtico se forma una ligerísima espuma que desaparece casi al instante, mientras que en el falso se puede ver durante un tiempo.

 

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