¡¡ Dale vida a tus pintauñas secos !!

El tiempo pasa también para nuestras lacas de uñas y, por mucha calidad que tengan, se acaban secando… Ley de vida.

Esto puede pasar antes o después (depende de lo bueno o malo que sea el esmalte) y antes de que llegue a ser una pasta sólida, justo cuando empieza a espesarse, tenemos que actuar.

Sigue estos consejos para ‘resucitar’ tu laca de uñas.

1- Al baño María: calienta agua en un cazo y justo antes de que llegue a hervir, retíralo del fuego. Mete el bote de laca de uñas bien cerrado en recipiente con agua sin sumergirlo del todo y espera un par de minutos. Lo único: tendrás que repetir la misma acción cada vez que quieras usar ese pintauñas en concreto porque cuando vuelve a temperatura ambiente; recupera de nuevo el espesor.

2- Unas gotas de diluyente: que no es lo mismo que acetona o quitaesmalte, estos productos no forman parte de la composición de los esmaltes así que disuelven sus partículas. Al principio puede que ‘funcione’, pero cuando lo vuelvas a usar pasado un tiempo se habrá cargado el producto. Ya existen productos específicos que se llaman así ‘diluyentes’ o recuperadores de esmaltes. Vierte tres o cuatro gotas dentro del frasco, agita bien y ya tienes tu producto líquido de nuevo.

3- Alcohol: dicen que el de quemar es el ‘ideal’, pero también se sabe que el alcohol desnaturalizado es el que más daña la piel y la barrera cutánea (en este caso secará las uñas). Así que utiliza alcoholes ‘buenos’ como el cetílico y el estearílico.

4- Aléjalos de las ventanas: y de todas las corrientes de aires posibles, esto desde el primer día que abres el bote. El aire es el enemigo número uno de los esmaltes porque lógicamente los solidifican. No vas a revivirlos con este truco, pero sí a conservarlos. Tampoco te eternices al pintarte las uñas, cuanto más tiempo esté abierto el bote: mucho peor.

5- Guárdalos en la nevera: al igual que el paso cuatro, éste es un método de prevención para conservar los esmaltes en buen estado y alargarles la vida. Nada más sacarlos de las bolsas de compras, mételos en el frigorífico.

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